Origenes de la Grafología


 El interés por la escritura, es algo que proviene desde hace mucho tiempo atrás en la historia. 

En las culturas del antiguo Egipto, era considerada como algo sagrado. 

En China, se le atribuía un culto especial. En Japón estaban los llamados “magos”, que se atrevían a apuntar la manera de ser de alguien con solo ver los signos que habían trazado con tinta.

            En Grecia, Demetrio de Farela y Aristóteles (Siglos 384-322 A.C), anticiparon que la escritura revela caracteres importantes de la persona.

            En la antigua Roma, tenemos la referencia de Nerón (36-68 D.C), emperador de Roma, que afirmaba que observando los rasgos de la escritura de sus colaboradores, era capaz de ver el grado de lealtad que le tenían estos. 

            En la Europa de la Alta Edad Media, la escritura la practicaban profesionalmente los monjes; los grandes señores, así como sus vasallos, eran generalmente analfabetos, lo que no favoreció en nada el desarrollo de las técnicas de estudio de las escrituras.

           En los siglos XII y XIII su uso se generalizó más entre las personas “educadas”, debido fundamentalmente a la influencia de la cultura islámica, el uso de la escritura de va generalizando llegando a extenderse aún más con la creación de Universidades, por influencia del Renacimiento su uso se popularizó todavía más.

            Todos estos antecedentes históricos tienen una base importante en la historia de la Grafología, pero no es hasta el siglo XVI cuando aparece la primera referencia escrita con relación a escritura y carácter. Esta referencia viene dada de la mano del médico Juan Huarte en el año 1575 en Baeza (España). La obra: “Exámenes de ingenios para la ciencia”.

            En el año 1611 se escribió el primer tratado sobre Grafología titulada “Ideografía”, escrita por el que fue considerado el primer grafólogo.

Gracias a los orígenes del estudio e investigación de los primeros movimientos en la historia que hemos visto anteriormente, se asienta el nacimiento de la Grafología:

En 1830 en Francia, el abate Flandrín, el Padre Martín, el Cardenal  Regnier y M.Boudinet, obispo de Amiens fundan la primera escuela de grafología de Francia y la instalan a las afueras de Paris. Pero el verdadero nacimiento de la Grafología viene dado de la mano del abate francés Juan Hipólito Michón. Él fue el que dio nombre a esta ciencia en el año 1871 fundando la Sociedad de Grafología de Paris, y la revista “La Graphologie”, que perdura en la actualidad.

Juan Hipólito Michón recibe sus conocimientos del abate Flandrin. Michón se encarga de dar el carácter científico creando así la técnica actual. Por lo tanto, es considerado el verdadero creador del método grafológico y denominado “Padre de la Grafología”. 

           Michón, tras reunir una enorme cantidad de autógrafos y animado por sus amistades, entre ellos Alejandro Dumas hijo, publica en 1872 el libro “Les mystéres de l’ecriture”, siendo esta la más importante obra de grafología escrita hasta esa fecha. Las desavenencias que surgen entre él y Michón sobre la paternidad de la grafología hacen que Michón se separe de su colaborador y publique en 1875 su obra “Systéme de Graphologie”.

            En esta obra Michón hace manifestaciones con un gran peso gráfico como cuando dice que: “La escritura es el reflejo visible del pensamiento” o “El signo sigue el movimiento del alma y cambia cuando el alma o el estado de ánimo cambia”.

            Sus aportaciones son muy importantes en el sentido de cómo razona la grafología, de una manera clara y dejando de lado los criterios ocultistas que hasta entonces habían sido en mayor o menos medida utilizados.